Irene y sus Amores

Irene, sus amores, placeres y perdiciones.

Soy Irene, adolescente.adulta. Me autodefino como una mujer poliamorosa, ninfómana, y bisexual.En este bloc ustedes sabrán todo de mi, pero no mi identidad.

Tres no son multitud

Escrito por ireneysusamores 27-12-2014 en lesbico. Comentarios (0)

Como ya nombré en el post anterior, la narración de hoy tratará de mi trio con mi amiga de la piscina y su novia.

Mi amiga desde ahora P, me llamó un día para decirme que necesitaba un consejo: 

-Irene, quiero hacer un trío.

-Ah que rico.

-Pero la chanchi no quiere porque dice que le dan asco los hombres, y yo, yo no soy lesbiana pero ella si.

-Pero dijiste que nunca más estarías con un hombre en una relación.

-Pero igual me gusta el pene

-(En broma) mala suerte entonces, tendrá que ser solo de mujeres.

Y esa idea en broma, se transformó en una idea buena a los ojos de P.

P y su novia me invitaron a hacer un trío.

Obviamente acepté y pusimos fecha y lugar, era muy planeado y a pesar de nuestra confianza algo faltaba. Llegó el día y toqué el timbre de la casa de P.

Ella salió con su novia abrazada, ambas solo con polera y ropa interior, y comprendí que tenían todo planificado para esa tarde; antes de comenzar llamamos a una sandwicheria a domicilio porque nos surgió la idea de coquetear con el repartidor como en las películas, a esas alturas las tres andábamos en ropa interior y cuando el repartidor llegó salimos así a recibirlo entre risas pero tratando de seguir con la idea.

Habíamos puesto el dinero en el sostén de la novia de P, así que cuando el atónito chico nos entregó la bolsa P intentó sacar sensualmente el dinero y a pesar de que no resultó como lo esperábamos al repartidor se le salían los ojos mientras intentaba controlarse.

Reímos, le guiñé un ojo y entramos, a esas alturas ya estábamos las tres con el bichito de la calentura y ya no parecía todo tan regulado, pusimos la bolsa en una mesa y P fue a buscar una bebida al refrigerador, cuando volvió con ella apoyada en su pecho se notaban sus pezones duros al sentir el frío de la bebida y la bolsa de hielo. Su novia la abrazó por detrás y se los masajeó con delicadeza lo cual me excitó un poco.

Comenzamos a comer y se nos fue quitando la calentura, prácticamente no nos tocábamos excepto por pequeños juegos al quitar manchas de nuestras bocas, pero terminamos con la comida y P comenzó a mover un hielo en su boca, su novia le quitó el hielo y lo puso en su boca, le quitó el sostén, para luego pasar por su cuello y sus senos el hielo causando gemidos pequeños que me volvieron a excitar, decidí tomar otro hielo y se lo comencé a pasar por el cuello a la novia de P, bajé por su espalda provocando temblores hasta su cola donde terminé mi recorrido y lo seguí en su vientre hasta llegar a sus senos y quitarle el sostén también, entre los gemidos de P y el hielo sus pezones estaban durísimos y me atreví a poner el hielo en uno de ellos suavemente, su reacción fue automática, se le escapó un gemido y se contrajo (luego sabría que sus pezones son muy sensibles) dejando de lado a P quien ya se había quedado desnuda.

Se volvió y tomó la mano en que tenía el hielo, me indicaba el camino a  su máximo placer en sus senos y creí que llegaría al orgasmo rápidamente, pero tuve que dejar de dedicarme a ella pues P se había cambiado de posición sin que yo lo notara hasta que sentí su lengua en mis rodillas interiores, cuando superé la sorpresa que me provocaba seguí con su novia, solté el hielo y comencé mi travesía por sus senos y pezones una y otra vez lamiendo, chupando y mordiendo y ella gemía cada vez más fuerte y se aferraba a la silla que tenía detrás.

Decidí masturbarla, así que le quité las pantaletas mientras lamía su pezón y masturbaba también a P con la otra mano, pero nuestra posición era incómoda así que decidimos movernos a la cama de los padres de P.

Nos subimos a ella y rápidamente P y su novia me tendieron al medio, sincronizadas y sin duda antes planificadas, una besándome mientras estimulaba mis pezones, la otra quitando mis pantaletas dándome sexo oral mientras con sus dedos me penetraba, era exquisito y no me reprimí al gemir bajo sus caricias, respondía a los besos de la novia de P, hasta ahora desconocidos para mi, ella mordía mis labios y chupaba mi lengua intercaladamente, yo queriendo corresponder aventuré mis dedos a su vagina y le frotaba el clítoris mientras un solitario dedo se aventuraba dentro de ella. Mi primer orgasmo llegó rápidamente pues ambas sabían como satisfacerme y sus gemidos aportaban a mi excitación.

Al ver esto ellas pararon, P abrió su cajón y sacó el ya para mi conocido consolador, yo me moví y puse a su novia en mi anterior posición pero ella se volvió y  se puso en cuatro regalándonos todo su sexo,  P se puso detrás de ella y dándole nalgadas y lamidas la preparaba para penetrarla, yo por mi cuenta me dediqué a besar todo su cuerpo trazando lineas invisibles con mi lengua y luego me puse bajo ella con dificultad para comenzar a lamer sus labios y su clítoris, lo hice un tiempo mientras P la penetraba duramente, cada vez más rápido y le decía en voz alta cosas como "puta sucia" "niña mala" "te gusta que te castiguen pervertida"  a lo que ella respondía gimiendo que sí.

Salí de abajo de su cuerpo y me puse detrás de P a estimular sus pezones mientras ella movía su pelvis al tiempo que penetraba con el consolador a su novia. P dejó de penetrarla y me pasó el consolador, volteó con dureza a su novia y le abrió las piernas, dejándome su vagina a disposición mientras ella escupía y masturbaba a la chica. Tomé el consolador y luego de comprobar que P estuviera mojada la penetré con suavidad, al sentirme me comenzó a gritar: ¡Irene castígame! ¡Dame duro soy muy mala!

Intentando no pensar en que sus vecinos escuchaban nuestra porno casera, la nalgueé y la penetré, mordí su clítoris y la penetré nuevamente; me detuve cuando su novia tuvo un orgasmo.

Cruzamos con P nuestras piernas, frotando nuestras vaginas mojadas, mientras la novia de P se sentaba en su boca para que no la dejara de complacer. Con P alcanzamos el orgasmo juntas mientras que su novia demoró un poco más, estábamos exhaustas, sudadas, llenas de saliva y fluidos, respirando agitadamente sobre la cama de los padres de P, sonriendo.

El resto no merece más lineas, solo puedo decir que tener más de una persona dedicada a complacerte es genial, cuando lo haga con hombres escribiré otro post al respecto, por ahora tengo dos post en deuda que no he podido escribir por temas de tiempo.

Piscina de alcohol

Escrito por ireneysusamores 20-12-2014 en piscina. Comentarios (0)

La inspiración de escribir esta historia son dos cosas que me han pasado ultimamente, estar en la piscina y una divertida conversación con una amiga que fue más o menos así:

-Has querido estar con alguna mujer?

-No, osea si agjejahajhsian

-Ya, conmigo entonces po

-Jajaja, ya bueno.

Y fin, asi de corto y fácil el hacer que ella quisiera estar conmigo, pero eso es algo que aun no pasa. Lo que sí, ya me había ocurrido algo parecido y es la historia de hoy.

Recomendación de Irene: Amiga Mía

Eramos amigas, normales, y fui a su casa, tiene piscina, asi que nos bañamos mientras bebiamos el ron de su padre. Ella me pregunta: Irene, que se siente estar con una mujer? Yo estaba borracha al igual que ella y me dio flojera contestar por lo cual dije que no se podía explicar y riendo agregué que solo se entendía si se vivía.

Ella me miro concentrada, se acercó a mi y me besó. Fue un beso torpe, con evidente confusión y yo quedé sorprendida, luego de hacerlo se alejó hacía la otra orilla de la piscina.

Lo pensé un momento y me dí cuenta que daba lo mismo,no había sentimientos y podía ser parte de la diversión de esa tarde así que la seguí por la piscina, la tomé y la besé como si hubiera sido una de mis novias.

Luego de besarnos apasionadamente nos separamos y reimos de la situación, pero la risa duró poco y volvimos a besarnos, ella me tomaba el pelo con sus dedos fuertemente y puso su pierna entre las mias, el alcohol la tenía totalmente deshinibida y decidí liberarme.

La tome y la besé desde su boca, por su cuello hasta sus senos, mis manos estaban en su espalda y se encontraron con la amarra de su bikini, lo desaté, se lo quité comenzando a acariciar sus pechos con suavidad y ella abria sus ojos pero no pedía detenerme, tomé uno de sus pezones y con mi dedo lo giraba con lentitud apretando mientras ella gemía y con su pierna  entre mis piernas intentaba excitarme, esa situación me divertia mucho y entre lo borrachas y el placer haciamos bastante ruido (espero no hubieran vecinos atentos) 

Solo me concentraba en sus pechos, redondos, no grandes pero firmes, y la besaba, su lengua incursionaba en mi boca y respiraba entrecortadamente.

En un momento en que aceleré el ritmo en ambos pezones ella gimió más fuerte y noté que podría lograr su orgasmo solo con mis dedos en sus pechos, dejé de besarla y mordiendo con delicadeza y lamiendo además de mis juegos de dedos tuvo un orgasmo, muy sonoro.

Sonreí, me aparté y le dije:

-Se siente más o menos así

Ella estaba sonrojada y respirando fuerte, volvió a acercarse y me quitó el bikini riendo, dejando mis pechos al descubierto, se sumergió y sentí como me quitaba la parte inferior, lo cual me hizo reir por su atrevimiento y por que me pasó a llevar mis piernas.Eso me exitó bastante, la tomé y subió a mi, el agua quitaba todo su peso y era muy fácil sostenerla,  bajé el resto de su bikini y ella facilitó el proceso mientras me comenzaba a besar el cuello y lamer todo la piel que encontraba en su camino.

La tomé y la apoyé en una orilla de la piscina su espalda hacia mi, la acaricié desde su cintura a sus nalgas repetidamente hasta que la penetré con mis dedos, ella ahogó un grito y noté como su cuerpo se tensionaba, comenzó a moverse en pos de mi dedo mientras yo trataba de no causarle dolor, quité mis dedos y con una mano estimulaba su clitoris mientras con la otra jugaba con sus nalgas.

Ella estaba excitadísima y con sus manos hacia atrás me pegaba a ella tomandome del trasero. Estabamos ambas muy excitadas y como yo nunca lo había hecho estando en una piscina, no quise sumergirme y preferí sentarla en la orilla, me acerqué a ella y se tendió hacia atrás mientras abría sus piernas con total disposición, besé sus piernas hasta llegar a los labios de su vagina y me devolvía, repetí el proceso tres veces y luego comencé a lamer, primero su clitoris, luego introduje mi lengua en su vagina y la movía girando contras sus paredes y ella solo gemía arrancando el pasto del que se intentaba sostener. Luego de tener su segundo orgasmo me pidió salir de la piscina,  me besó y avergonzada me dijo:

-Tengo un consolador.

La miré sorprendida, luego al ver que hablaba en serio le dije que no tenía problema alguno en usarlo, ella entró a la casa y volvió rapidamente con un dildo cual solo había visto en los sex shops buscando ciertas cosas para divertirme. Verlo me provocó risa, ella tomó una botella y bebió, luego me la tendió a mí para que bebiera, yo estaba recostada en el pasto y ella me montó, tomó el consolador y comenzó a  chuparlo mirandome a los ojos. Dejé la botella y verla haciendo eso me excitó más de lo que hubiera creído, mis pezones se habían endurecido y me comencé a dar placer mientras la veía lubricar el juguete sobre mi, moviendo su pelvis ligeramente.

Luego me volteé y quedé encima de ella, la besé, tomé sus manos y dejé que afirmara el dildo mientras yo pasaba mi dedo suavemente por el inicio de la vagina, sobre sus vellos, como una cosquilla y seguía en sus labios al tiempo que chupaba el dildo para ella. La masturbé para que estuviera bien mojada y le quité el juguete, con el acaricié la entrada de su vagina y luego la penetré, era algo excitante tener tanto poder sobre ella, obviamente era algo distinto a mis dedos o a ella usandolo sola, lo metía y lo sacaba, primero despacio, luego más fuerte y ella se retorcía y gemía y gritaba que quería más y que era una puta, una chica mala y debía castigarla.

La nalgueé mientras seguía penetrandola más rápido y ella lo apretaba lo que me indicó que tendría su tercer orgasmo.

Lo tuvo pero aun le quedaba energía, se movió y quiso repetir mis movimientos, con un poco menos de éxito al principio pero logró tenerme mojada y abrí mis piernas, preparada para que me penetrara probablemente sin mucha delicadeza. Por primera vez tuve en mi un juguete sexual y a pesar de la inexperticia de mi feliz amiga, no perdió oportunidad y me chupaba los pezones mientras me penetraba y estimulaba mi clitoris, llegué a un orgasmo triunfal y ella se tendió a mi lado masajeando su clitoris aún y comprendí que desde ahora ella sería mucho más amiga de mi, y de las innovaciones en el sexo.

Mi buena amiga, se declaró lesbiana un tiempo después y para celebrarlo tuvimos un trio con su novia, lo cual es material para otro post.


Pura maldáh

Escrito por ireneysusamores 17-12-2014 en sexo. Comentarios (0)

Como el título lo dice, hoy quiero hablarles de un par de episodios donde mi maldad de verdad que aflora, aprovechando que justo ahora quiero ser malvada con mi amigo amado, a ver si de una vez me pone los ojos encima.

Maldad en varios ámbitos pero más que nada, es ser cabrona, como me dijo una amiga hoy, saca tu cabrona interior, lo cual me provocó mucha risa pues creo que mi cabrona es más externa que interna.

Quiero comenzar con la relación con un chico al cual hoy le diré B. El sacó lo más malvado de mi interior, me inducía a hacer sufrir gente, a desobedecer, a hacer cosas que quería pero que por miedo no las hacía.

B me enseñó nuevas formas de explorar mi sexualidad, pues cuando estuve con el aún no tenía tanta experiencia. Lo que más marcaba a B era el sexo rudo, palmadas, vendas, mordidas y más me demostraron que no solo podía actuar de dominante (con las mujeres) si no que con los hombres me gustaba mucho más ser sumisa.

Nuestra relación fue muy extensa, teníamos ires y venires ya que nuestro carácter no nos permitía estar mucho tiempo juntos sin pelearnos, pero siempre volvíamos.

Todos los hombres que han estado y estarán conmigo deberían agradecer a B, ya que me enseñó a dar un buen sexo oral y desde esa época estoy segura que a todos les ha gustado (quizás en algún momento haga un post al respecto).

Siguiendo con el tema de la sumisión un poco, me permitiré describir la primera vez que lo experimenté antes de seguir con lo de la maldad. Tenía que estudiar matemáticas y B es un genio en lo que respecta a ciencias por lo que le pedí ayuda, me dijo que fuera a su casa a estudiar, y cuando llegué para variar se había quedado dormido, pero por azares de la vida yo tenía llaves de su casa así que entré.

Me recibió una escena bastante atractiva, el bajando las escaleras con el pelo alborotado, bostezando, solo con pantalones de pijama; yo no soy muy aficionada a los hombres musculosos pero el tenía el cuerpo perfecto para mí.

Subimos a su habitación e intentó enseñarme, pero el sueño le quitaba concentración y a mi él me quitaba concentración. Me propuso que durmiéramos un rato y luego estudiáramos, así que me acomodé a su lado.

Obviamente el no quería dormir, de inmediato se puso sobre mi mientras me besaba, mi corazón palpitaba como loco mientras el me acariciaba y me comenzaba a quitar la ropa, me miró y notó de seguro mi mirada de pasión, quise que ocurriera eso desde que el me recibió, así que no perdimos mucho tiempo y entre besos ya estábamos ambos en ropa interior, (yo agradecía andar con ropa interior sexy) recorría mi cuerpo a besos y llegando a mis piernas me daba pequeñas mordidas lo cual me enloquecía pues son mi punto más sensible luego de atrás de las rodillas. Notaba sus caricias algo más bruscas que otras veces, nosotros ya habíamos llegado a este nivel pero yo estaba igual o más excitada que la primera vez. Me quitó el sostén y comenzó a jugar con mis pechos, chupando y mordiendo mis pezones mientras sus dedos se aventuraban a mi entrepierna, sin mucho preámbulo sentí tres de sus dedos dentro de mí lo cual me causó dolor y placer al mismo tiempo, arañé su espalda y al hacerlo algo cambió en el, me miró notablemente excitado.

Me tomó de la cintura y con toda naturalidad me volteó, el era muy fuerte, quedé en cuatro, un poco asustada por mi inexperiencia, sentí su paquete en mi vagina y luego en mi trasero mientras apretaba mis senos y pezones, luego sin dejar de estimular mis senos comenzó a darme palmadas no tan duras en el trasero, eso era algo nuevo para mi pero me gustaba y mucho. Agarraba la almohada enterrando en ella mis uñas moviéndome al tiempo que el me nalgueaba. Dejó de hacerlo y comenzó a bajarme las pantaletas con su boca, mi piel sentía su aliento cálido mientras bajaba y volvía a mi vagina donde comenzaba a estimular mi clítoris con su lengua, yo estaba excitada y mojada sentía su experta lengua pasear mientras gemía y me acercaba a un orgasmo, al parecer lo presintió y dejó de lamer a segundos de llegar a mi climax, lo miré confundida, hambrienta de placer, y el aprovechando mi giro me tiró de las piernas poniéndolas en sus hombros levantándome quedando yo sostenida de mis brazos mientras el nuevamente comenzaba a darme sexo oral,dando mordidas, se ayudó de sus hábiles dedos y en poco tiempo yo llegaba al primer orgasmo de la mañana, el cual me quitó las fuerzas de sostenerme en los brazos y me dejé caer. El se levantó de la cama y me ordenó que arrodillara en una orilla de esta con una voz sensual de deseo, y yo quien odia las ordenes vibré bajo su mando y le obedecí raudamente, comprendí lo que deseaba y bajé su pantalón de pijama para liberar su erección, poniendo en práctica mi sabiduría al respecto comencé a lamer la punta mientras sentía sus dedos jalando mi pelo suavemente y comencé a chuparlo jugando con sus testículos al tiempo, el jalaba mi pelo más fuerte y a mí me encantaba, se movía penetrando más mi boca y al ritmo de jalar mi pelo, lo hacía más rápido y yo sabía que estaba por eyacular, tiró mi cabeza hacía atrás y eyaculó sobre mis pechos y a mi me encantó.

Me puso nuevamente en su cama mientras me besaba con pasión y oí abrir un cajón del cual sacó su corbata y me la puso en los ojos. Estaba ahí, vendada, desnuda en su cama y era excitante no saber ni tener control de que iba a hacer B conmigo.

Me tomó una mano y puso en ella su pene, comencé a masturbarlo y en poco ya estaba duro nuevamente, lo quitó de mi mano y juntó ambos brazos y los inmovilizó sobre mi cabeza, sentía sus caricias, su aliento, sus besos por todo mi cuerpo y no sabía que parte sería la siguiente, estaba mojada nuevamente y el lo notaba, pues tenía mis piernas abiertas a su disposición. Comenzaron las palmadas nuevamente y  mi cuerpo se retorcía de placer, sentí su cuerpo sobre el mio, acerco su boca a mi oído y preguntó con voz grave: Te gusta?

No respondí de inmediato, y comencé a sentir su pene acariciando mi clítoris, sin penetrarme, luego palmadas más bruscas en mis muslos, su voz más potente: TE GUSTA? Ya estaba excitada y respondí con medio gemido que sí, y lo repetía mientras el me masturbaba en el limite del dolor y el placer, me hizo llegar al orgasmo con una mano y con la otra se estaba masturbando, nos vinimos al mismo tiempo y el eyaculó sobre mi nuevamente.

Me quitó la venda y me dijo con descaro: Que vergüenza Irene, desnuda en casa ajena. Me encanta tu trasero.

Luego de inspirarme narrando este episodio sigo con mi maldad.

No tengo piedad para terminar con las personas y siempre soy yo quien acaba con las relaciones, no me han dejado ni dicho que no, nunca.

Me gusta a veces excitar a los hombres en lugares donde no podemos tener sexo.

Estoy tratando de conquistar a un hombre siendo pesada e indiferente con el, mientras aún estoy con mi pareja.

He masturbado a un compañero en el aula, en clases.

Nada de lo anterior me deja cargo de consciencia.

A veces conquisto solo por el hecho de que aparentemente no les intereso.

Olvidé el resto del post por culpa de B.



Amado amigo

Escrito por ireneysusamores 14-12-2014 en tristeza. Comentarios (0)

Pretendía que mi siguiente post fuera sobre otra cosa, pero dado mi estado de ánimo, no puedo dejar de contarles que me aqueja sentimentalmente.

Recomendación de Irene: No sabe distinguir el amor, de cualquier sentimiento

Estoy en una relación con alguien que en realidad no quiero estar, admito avergonzada que solo sigo con el porque todas las personas me dicen que no le puedo hacer daño porque es demasiado inocente y soy su primera pareja, a pesar de sus esfuerzos este chico me aburre, no sabe como actuar en una relación y no soy lo suficientemente dulce para soportar sus errores e intentar enseñarle.

Mientras todo esto me atormenta pues no se como terminar con el sin dejarle un trauma de por vida (si alguna vez lees esto, no pudiste elegir peor persona para enamorarte por primera vez) rondan por mi vida tres hombres: Con el que estaba, mayor que yo, interesante pero que trabaja lejos; mi amor eterno, que me escribe diciendome que quiere encontrarme y que me ama; y por último mi mayor dolor, el que me hace estar queriendo llorar mientras escribo este post.

Mi amigo.

Estuvo rondandome durante todo este proceso, mi termino de la relación anterior para estar con mi actual pareja, mis deseos de correr a los brazos de mi primer amor (a quién desde ahora nombraré como N) y mis esfuerzos por demostrarle a la gente que no soy tan perra como ellos creen.

Nosotros siempre fuimos tiernos y bromistas, tenemos mismos intereses y gustos y compartimos más de lo que yo comparto con mi pareja, pero ahora yo me encariñé más de lo que debía, yo, quién advierte a todo hombre que lo puede hacer sufrir, quién siempre mira para el lado, quién cambia de pareja como de calcetines y que nunca han dejado o se han negado. Esa soy yo, y ahora tengo más sentimientos de los que debería hacía él.

Problema 1: Tiene pareja y es hermosa.

Problema 2: Me cree casi su hermana.

Problema 3: Amigo de la infancia de pareja actual.

Problema 4: No puedo terminar con mi pareja.

Mi mente está turbulenta y tengo miedo, miedo a arriesgarme y perder, miedo a quedar tachada de mujer insensible, miedo de que solo sea querer tenerlo porque no está tras de mi y que a penas me corresponda me deje de interesar.

Ahora pregunto: ¿Qué hago?

Te quiero, te quiero a mi lado en mi cama, te quiero en las mañanas, en las tardes y en las noches, te quiero jugando videojuegos, comiendo y leyendo, te quiero haciendo política, te quiero luchando a mi lado, te quiero para mí y que nada más importe.

Pero estoy aquí, sola, torturandome con las fotos que subiste con ella, con ganas de fumar, y lagrimas en los ojos, escribiendo mientras espero ver la lluvia de estrellas, y pedirte como deseo.

Se que no eres el inicio ni el fin del mundo, pero quiero que seas mi presente, te quiero en todas las formas, y no te mentiré, no se cuando se me acabará el amor hacia ti, pero no me importa.

Porque así soy yo, así es Irene, una puta insensible que ama más de la cuenta.



Lesbilove

Escrito por ireneysusamores 12-12-2014 en sexo. Comentarios (0)


Para salirme un poco de lo emo del post anterior pero quedarme en lo de las primeras veces les hablaré de mi mujer favorita.

La conocí por Internet, en unas fotos de un amigo que teníamos en común, la calentura me entró al instante no lo negaré, y es que para decirlo en buen chilensis: puta la mina rica hueón.

Pelo teñido rojo, curvilínea, tatuajes y piercings, es decir, yo solo rogaba porque tuviera cerebro y no fuera la típica mujer que hace todas esas cosas por moda, además claro rogaba por que fuera bi, lesbiana o al menos volteable.

Para mi suerte, era inteligente, teníamos en común muchísimo, desde nuestra depresión hasta nuestros gustos de vestir, pronto comencé a jotearmela sin descaro alguno, le tiraba los calzones poco menos con mensajitos de que quería puro violarmela.

Y me resultó (admito que tengo muchísima suerte a la hora de conquistar) así que decidimos salir de nuestro coqueteo mutuo por internet e ir a conocernos, me fue a buscar a la salida del colegio, yo le chamullé a madre histérica que me habían invitado a comer unas compañeras y salí rauda a su encuentro. Al parecer se esmeró mucho en su imagen pues estaba hermosa, y yo ahí, con mi uniforme que es más feo que cuasimodo. 

Habían a su alrededor como 5 colillas, osea que estaba nerviosa y que además me dio ganas de fumar, pero reprimí el impulso de pedirle uno y le hablé, realmente era como decía ser, nos entretuvimos mucho conversando y jugando a comer (aunque en esa época yo no quería comer y ella también tenía su trastorno) luego de que nos dimos cuenta de que ya no comeríamos y que lo único que queriamos comer eramos nosotras mismas salimos del restaurante hacía una plaza en la que nos tendimos muy cerca una de la otra, yo sentía su respiración en mi cuello pues era más baja que yo mientras la miraba a sus grandes y hermosos ojos.

-Me gustan tus ojos, como que sonríen-dije suavecito, con miedo a romper el momento

-Es que estoy feliz Irene- me dijo en un tono más normal pero agitado

Bajé mi cara hacia la suya lentamente, acercando mis labios entreabiertos a los suyos, mis latidos aumentando, mis mejillas sonrojadas, tomé su rostro entre mis manos y la besé, ignorando la gente que pasaba, ignorando la hora que corría y los silbidos molestos de un constructor homofóbico a la lejanía. De suaves y lentos nuestros besos pasaron a ser más fuertes y apasionados, sentía los latidos de ella mientras apretaba sus suaves pechos contra mí y jugueteaba con mi pelo, tenía un olor dulce y un sabor a chocolate en los labios mezclado con el sabor a cigarrillo de su boca; luego con nuestras caras ardiendo nos separamos, vi la hora y comprendí que debía volver a casa, mi madre es muy controladora al contrario de la suya.

Tomamos la misma micro pues vivíamos cerca, nos fuimos de la mano besándonos coquetamente las orejas, el cuello, las mejillas, resguardadas en el ultimo asiento de las miradas indiscretas, mientras ella me decía que yo le gustaba mucho una y otra vez, yo jugueteaba mordiendo sus labios y pasando mis manos por su cintura y espalda debajo de su blusa pero cuidando los limites de una "primera cita"

Llegué a mi casa y me acosté sintiéndome genial, mi corazón seguía agitado y fantaseé largo rato con que estaba con ella, tocándola, tocándome.

Seguimos viendonos furtivamente en lugares públicos pues nuestras madres eran ambas contrarias a la homosexualidad y aún más a la bisexualidad, hasta que un día la suerte jugó a nuestro favor, su casa vacía y mi madre fuera de la ciudad.

Nos reunimos sabiendo perfectamente que queríamos hacer y cuanto lo habiamos esperado, apenas cerró la puerta se lanzó hacia mí rodeandome con sus piernas y yo la recibí con un beso que declaraba todas mis intenciones.

Llegamos a su sillón pero se nos hizo chico el espacio y terminamos en la suave alfombra que seguro su madre nunca imaginó para que serviría cuando la compró. Le quité la blusa sin dejar de besarla y dejé que ella hiciera lo mismo con mayor dificultad ya que estaba masajeando sus senos, ella estaba muy exitada y me presionaba con sus manos a que no dejara de hacerlo, tomé sus dos brazos y los inmovilicé con una mano, con una sensual brutalidad mientras con la otra soltaba su sostén; sin dejar de sostenerla contra la alfombra comencé a juguetear con uno de sus pezones dandole apretoncitos mientras el otro lo lamía con la punta de mi lengua, tratando de ser suave casi provocando cosquillas y luego chupandole sin dejar de estimular su otro seno con mi mano.

Ella ya había comenzado a gemir suavemente y decidí que podía seguir toda mi travesía por su cuerpo y ella no me detendría, solté sus brazos y comencé a decender besando y lamiendo su piel hasta llegar a su pantalón donde le dediqué una mirada de cortesía a la cual ella respondió desabrochandolo, llevaba ropa interior muy bonita de encaje negro la cual le quité junto con el pantalón dejándola completamente desnuda frente a mí. Comencé a besar las cercanías a su vulva acariciando sus piernas y deteniéndome en cada tatuaje, ella ya estaba lubricada y su respiración era tan fuerte que la hacía temblar así que comencé a jugar con su clítoris, dando pequeños apretoncitos, danzando con mis dedos tal como me entregaba placer a mi misma, ella gemía más fuerte y despacio introduje dos dedos en ella, con cuidado observando su expresión para cuidar de no incomodarla, al solo recibir miradas de placer introduje un tercer dedo y comencé a masturbarla primero despacio, luego con mayor rapidez y ella seguía mojándose, hasta que solo con un dedo masajeaba su clítoris y comencé a lamerla con suavidad, siempre con la punta para no causar incomodidad y luego me di libertad de acción mientras ella solo me jalaba el pelo y gemía.

Decidí cambiar de posición y crucé mis piernas con las de ella, nuestras vaginas tocándose, frotándonos, dándonos placer mutuamente, ella supo hacerlo muy bien y yo estaba muy excitada así que la dejé dominarme, me dejó desnuda, con una mano estimulaba mi clítoris mientras con la otra jugaba con mis pequeños senos, comenzó a ser ruda y me metía sus dedos con rapidez, entraban y salían de mi vagina y yo sabía que los tenía mojados, impregnados de mí, pareció leer mis pensamientos, se levantó y sensualmente se chupó los dedos con una mirada que me hacía querer apretarla contra mí y no soltarla más, pero parecía exhausta y se tendió a mi lado, decidí hacer el 69 con ella y así logré que llegara al orgasmo, gritó del placer y se aferró con fuerza a mi, dejó de lamerme y me volví, la abracé mientras nos acariciábamos suavemente, ya somnolientas.

No podría decir cuanto dormimos pero despertamos con el sonido de su reja y ella abrió sus ojos con desesperación, yo que ya tenía experiencia en esas situaciones cogí mi ropa y subí a su dormitorio, mientras ella se metía al baño. La oí salir después de unos minutos y entendí que su hermana había llegado, luego subió y me dijo que no había peligro.

Se subió a la cama y admiró un rato mi cuerpo, luego comenzó lentamente a quitarse la ropa frente  a mí, olvidando sus tapujos;desnuda comenzó a desnudarme cada prenda un beso y luego me cogió la mano y me dirigió al baño de su dormitorio. Su familia era de bastante dinero y tenía una tina propia, la cual comenzó a llenar, luego cerró la puerta con llave y me puso frente al espejo, comenzó a jugar con mis pezones mientras me dirigía una mirada descarada por el espejo, comprendí su juego y me puse detrás de ella, tocándome mientras la masturbaba con suavidad.

La tina se llenó y nos sumergimos ambas allí, ella comenzó a pasar el jabón por mi cuerpo, era algo tierno y sensual a la vez, nos besamos mientras nos lavamos mutuamente, dejando nuestra pasión aplacada por el momento y entregándonos a la ternura que significa estar con alguien.

Nos dejamos de ver porque conocí a una de mis perdiciones, y dejé de dedicarle tiempo, terminé con ella antes de serle infiel y terminó odiándome.