Irene y sus Amores

oral

Pura maldáh

Escrito por ireneysusamores 17-12-2014 en sexo. Comentarios (0)

Como el título lo dice, hoy quiero hablarles de un par de episodios donde mi maldad de verdad que aflora, aprovechando que justo ahora quiero ser malvada con mi amigo amado, a ver si de una vez me pone los ojos encima.

Maldad en varios ámbitos pero más que nada, es ser cabrona, como me dijo una amiga hoy, saca tu cabrona interior, lo cual me provocó mucha risa pues creo que mi cabrona es más externa que interna.

Quiero comenzar con la relación con un chico al cual hoy le diré B. El sacó lo más malvado de mi interior, me inducía a hacer sufrir gente, a desobedecer, a hacer cosas que quería pero que por miedo no las hacía.

B me enseñó nuevas formas de explorar mi sexualidad, pues cuando estuve con el aún no tenía tanta experiencia. Lo que más marcaba a B era el sexo rudo, palmadas, vendas, mordidas y más me demostraron que no solo podía actuar de dominante (con las mujeres) si no que con los hombres me gustaba mucho más ser sumisa.

Nuestra relación fue muy extensa, teníamos ires y venires ya que nuestro carácter no nos permitía estar mucho tiempo juntos sin pelearnos, pero siempre volvíamos.

Todos los hombres que han estado y estarán conmigo deberían agradecer a B, ya que me enseñó a dar un buen sexo oral y desde esa época estoy segura que a todos les ha gustado (quizás en algún momento haga un post al respecto).

Siguiendo con el tema de la sumisión un poco, me permitiré describir la primera vez que lo experimenté antes de seguir con lo de la maldad. Tenía que estudiar matemáticas y B es un genio en lo que respecta a ciencias por lo que le pedí ayuda, me dijo que fuera a su casa a estudiar, y cuando llegué para variar se había quedado dormido, pero por azares de la vida yo tenía llaves de su casa así que entré.

Me recibió una escena bastante atractiva, el bajando las escaleras con el pelo alborotado, bostezando, solo con pantalones de pijama; yo no soy muy aficionada a los hombres musculosos pero el tenía el cuerpo perfecto para mí.

Subimos a su habitación e intentó enseñarme, pero el sueño le quitaba concentración y a mi él me quitaba concentración. Me propuso que durmiéramos un rato y luego estudiáramos, así que me acomodé a su lado.

Obviamente el no quería dormir, de inmediato se puso sobre mi mientras me besaba, mi corazón palpitaba como loco mientras el me acariciaba y me comenzaba a quitar la ropa, me miró y notó de seguro mi mirada de pasión, quise que ocurriera eso desde que el me recibió, así que no perdimos mucho tiempo y entre besos ya estábamos ambos en ropa interior, (yo agradecía andar con ropa interior sexy) recorría mi cuerpo a besos y llegando a mis piernas me daba pequeñas mordidas lo cual me enloquecía pues son mi punto más sensible luego de atrás de las rodillas. Notaba sus caricias algo más bruscas que otras veces, nosotros ya habíamos llegado a este nivel pero yo estaba igual o más excitada que la primera vez. Me quitó el sostén y comenzó a jugar con mis pechos, chupando y mordiendo mis pezones mientras sus dedos se aventuraban a mi entrepierna, sin mucho preámbulo sentí tres de sus dedos dentro de mí lo cual me causó dolor y placer al mismo tiempo, arañé su espalda y al hacerlo algo cambió en el, me miró notablemente excitado.

Me tomó de la cintura y con toda naturalidad me volteó, el era muy fuerte, quedé en cuatro, un poco asustada por mi inexperiencia, sentí su paquete en mi vagina y luego en mi trasero mientras apretaba mis senos y pezones, luego sin dejar de estimular mis senos comenzó a darme palmadas no tan duras en el trasero, eso era algo nuevo para mi pero me gustaba y mucho. Agarraba la almohada enterrando en ella mis uñas moviéndome al tiempo que el me nalgueaba. Dejó de hacerlo y comenzó a bajarme las pantaletas con su boca, mi piel sentía su aliento cálido mientras bajaba y volvía a mi vagina donde comenzaba a estimular mi clítoris con su lengua, yo estaba excitada y mojada sentía su experta lengua pasear mientras gemía y me acercaba a un orgasmo, al parecer lo presintió y dejó de lamer a segundos de llegar a mi climax, lo miré confundida, hambrienta de placer, y el aprovechando mi giro me tiró de las piernas poniéndolas en sus hombros levantándome quedando yo sostenida de mis brazos mientras el nuevamente comenzaba a darme sexo oral,dando mordidas, se ayudó de sus hábiles dedos y en poco tiempo yo llegaba al primer orgasmo de la mañana, el cual me quitó las fuerzas de sostenerme en los brazos y me dejé caer. El se levantó de la cama y me ordenó que arrodillara en una orilla de esta con una voz sensual de deseo, y yo quien odia las ordenes vibré bajo su mando y le obedecí raudamente, comprendí lo que deseaba y bajé su pantalón de pijama para liberar su erección, poniendo en práctica mi sabiduría al respecto comencé a lamer la punta mientras sentía sus dedos jalando mi pelo suavemente y comencé a chuparlo jugando con sus testículos al tiempo, el jalaba mi pelo más fuerte y a mí me encantaba, se movía penetrando más mi boca y al ritmo de jalar mi pelo, lo hacía más rápido y yo sabía que estaba por eyacular, tiró mi cabeza hacía atrás y eyaculó sobre mis pechos y a mi me encantó.

Me puso nuevamente en su cama mientras me besaba con pasión y oí abrir un cajón del cual sacó su corbata y me la puso en los ojos. Estaba ahí, vendada, desnuda en su cama y era excitante no saber ni tener control de que iba a hacer B conmigo.

Me tomó una mano y puso en ella su pene, comencé a masturbarlo y en poco ya estaba duro nuevamente, lo quitó de mi mano y juntó ambos brazos y los inmovilizó sobre mi cabeza, sentía sus caricias, su aliento, sus besos por todo mi cuerpo y no sabía que parte sería la siguiente, estaba mojada nuevamente y el lo notaba, pues tenía mis piernas abiertas a su disposición. Comenzaron las palmadas nuevamente y  mi cuerpo se retorcía de placer, sentí su cuerpo sobre el mio, acerco su boca a mi oído y preguntó con voz grave: Te gusta?

No respondí de inmediato, y comencé a sentir su pene acariciando mi clítoris, sin penetrarme, luego palmadas más bruscas en mis muslos, su voz más potente: TE GUSTA? Ya estaba excitada y respondí con medio gemido que sí, y lo repetía mientras el me masturbaba en el limite del dolor y el placer, me hizo llegar al orgasmo con una mano y con la otra se estaba masturbando, nos vinimos al mismo tiempo y el eyaculó sobre mi nuevamente.

Me quitó la venda y me dijo con descaro: Que vergüenza Irene, desnuda en casa ajena. Me encanta tu trasero.

Luego de inspirarme narrando este episodio sigo con mi maldad.

No tengo piedad para terminar con las personas y siempre soy yo quien acaba con las relaciones, no me han dejado ni dicho que no, nunca.

Me gusta a veces excitar a los hombres en lugares donde no podemos tener sexo.

Estoy tratando de conquistar a un hombre siendo pesada e indiferente con el, mientras aún estoy con mi pareja.

He masturbado a un compañero en el aula, en clases.

Nada de lo anterior me deja cargo de consciencia.

A veces conquisto solo por el hecho de que aparentemente no les intereso.

Olvidé el resto del post por culpa de B.



Lesbilove

Escrito por ireneysusamores 12-12-2014 en sexo. Comentarios (0)


Para salirme un poco de lo emo del post anterior pero quedarme en lo de las primeras veces les hablaré de mi mujer favorita.

La conocí por Internet, en unas fotos de un amigo que teníamos en común, la calentura me entró al instante no lo negaré, y es que para decirlo en buen chilensis: puta la mina rica hueón.

Pelo teñido rojo, curvilínea, tatuajes y piercings, es decir, yo solo rogaba porque tuviera cerebro y no fuera la típica mujer que hace todas esas cosas por moda, además claro rogaba por que fuera bi, lesbiana o al menos volteable.

Para mi suerte, era inteligente, teníamos en común muchísimo, desde nuestra depresión hasta nuestros gustos de vestir, pronto comencé a jotearmela sin descaro alguno, le tiraba los calzones poco menos con mensajitos de que quería puro violarmela.

Y me resultó (admito que tengo muchísima suerte a la hora de conquistar) así que decidimos salir de nuestro coqueteo mutuo por internet e ir a conocernos, me fue a buscar a la salida del colegio, yo le chamullé a madre histérica que me habían invitado a comer unas compañeras y salí rauda a su encuentro. Al parecer se esmeró mucho en su imagen pues estaba hermosa, y yo ahí, con mi uniforme que es más feo que cuasimodo. 

Habían a su alrededor como 5 colillas, osea que estaba nerviosa y que además me dio ganas de fumar, pero reprimí el impulso de pedirle uno y le hablé, realmente era como decía ser, nos entretuvimos mucho conversando y jugando a comer (aunque en esa época yo no quería comer y ella también tenía su trastorno) luego de que nos dimos cuenta de que ya no comeríamos y que lo único que queriamos comer eramos nosotras mismas salimos del restaurante hacía una plaza en la que nos tendimos muy cerca una de la otra, yo sentía su respiración en mi cuello pues era más baja que yo mientras la miraba a sus grandes y hermosos ojos.

-Me gustan tus ojos, como que sonríen-dije suavecito, con miedo a romper el momento

-Es que estoy feliz Irene- me dijo en un tono más normal pero agitado

Bajé mi cara hacia la suya lentamente, acercando mis labios entreabiertos a los suyos, mis latidos aumentando, mis mejillas sonrojadas, tomé su rostro entre mis manos y la besé, ignorando la gente que pasaba, ignorando la hora que corría y los silbidos molestos de un constructor homofóbico a la lejanía. De suaves y lentos nuestros besos pasaron a ser más fuertes y apasionados, sentía los latidos de ella mientras apretaba sus suaves pechos contra mí y jugueteaba con mi pelo, tenía un olor dulce y un sabor a chocolate en los labios mezclado con el sabor a cigarrillo de su boca; luego con nuestras caras ardiendo nos separamos, vi la hora y comprendí que debía volver a casa, mi madre es muy controladora al contrario de la suya.

Tomamos la misma micro pues vivíamos cerca, nos fuimos de la mano besándonos coquetamente las orejas, el cuello, las mejillas, resguardadas en el ultimo asiento de las miradas indiscretas, mientras ella me decía que yo le gustaba mucho una y otra vez, yo jugueteaba mordiendo sus labios y pasando mis manos por su cintura y espalda debajo de su blusa pero cuidando los limites de una "primera cita"

Llegué a mi casa y me acosté sintiéndome genial, mi corazón seguía agitado y fantaseé largo rato con que estaba con ella, tocándola, tocándome.

Seguimos viendonos furtivamente en lugares públicos pues nuestras madres eran ambas contrarias a la homosexualidad y aún más a la bisexualidad, hasta que un día la suerte jugó a nuestro favor, su casa vacía y mi madre fuera de la ciudad.

Nos reunimos sabiendo perfectamente que queríamos hacer y cuanto lo habiamos esperado, apenas cerró la puerta se lanzó hacia mí rodeandome con sus piernas y yo la recibí con un beso que declaraba todas mis intenciones.

Llegamos a su sillón pero se nos hizo chico el espacio y terminamos en la suave alfombra que seguro su madre nunca imaginó para que serviría cuando la compró. Le quité la blusa sin dejar de besarla y dejé que ella hiciera lo mismo con mayor dificultad ya que estaba masajeando sus senos, ella estaba muy exitada y me presionaba con sus manos a que no dejara de hacerlo, tomé sus dos brazos y los inmovilicé con una mano, con una sensual brutalidad mientras con la otra soltaba su sostén; sin dejar de sostenerla contra la alfombra comencé a juguetear con uno de sus pezones dandole apretoncitos mientras el otro lo lamía con la punta de mi lengua, tratando de ser suave casi provocando cosquillas y luego chupandole sin dejar de estimular su otro seno con mi mano.

Ella ya había comenzado a gemir suavemente y decidí que podía seguir toda mi travesía por su cuerpo y ella no me detendría, solté sus brazos y comencé a decender besando y lamiendo su piel hasta llegar a su pantalón donde le dediqué una mirada de cortesía a la cual ella respondió desabrochandolo, llevaba ropa interior muy bonita de encaje negro la cual le quité junto con el pantalón dejándola completamente desnuda frente a mí. Comencé a besar las cercanías a su vulva acariciando sus piernas y deteniéndome en cada tatuaje, ella ya estaba lubricada y su respiración era tan fuerte que la hacía temblar así que comencé a jugar con su clítoris, dando pequeños apretoncitos, danzando con mis dedos tal como me entregaba placer a mi misma, ella gemía más fuerte y despacio introduje dos dedos en ella, con cuidado observando su expresión para cuidar de no incomodarla, al solo recibir miradas de placer introduje un tercer dedo y comencé a masturbarla primero despacio, luego con mayor rapidez y ella seguía mojándose, hasta que solo con un dedo masajeaba su clítoris y comencé a lamerla con suavidad, siempre con la punta para no causar incomodidad y luego me di libertad de acción mientras ella solo me jalaba el pelo y gemía.

Decidí cambiar de posición y crucé mis piernas con las de ella, nuestras vaginas tocándose, frotándonos, dándonos placer mutuamente, ella supo hacerlo muy bien y yo estaba muy excitada así que la dejé dominarme, me dejó desnuda, con una mano estimulaba mi clítoris mientras con la otra jugaba con mis pequeños senos, comenzó a ser ruda y me metía sus dedos con rapidez, entraban y salían de mi vagina y yo sabía que los tenía mojados, impregnados de mí, pareció leer mis pensamientos, se levantó y sensualmente se chupó los dedos con una mirada que me hacía querer apretarla contra mí y no soltarla más, pero parecía exhausta y se tendió a mi lado, decidí hacer el 69 con ella y así logré que llegara al orgasmo, gritó del placer y se aferró con fuerza a mi, dejó de lamerme y me volví, la abracé mientras nos acariciábamos suavemente, ya somnolientas.

No podría decir cuanto dormimos pero despertamos con el sonido de su reja y ella abrió sus ojos con desesperación, yo que ya tenía experiencia en esas situaciones cogí mi ropa y subí a su dormitorio, mientras ella se metía al baño. La oí salir después de unos minutos y entendí que su hermana había llegado, luego subió y me dijo que no había peligro.

Se subió a la cama y admiró un rato mi cuerpo, luego comenzó lentamente a quitarse la ropa frente  a mí, olvidando sus tapujos;desnuda comenzó a desnudarme cada prenda un beso y luego me cogió la mano y me dirigió al baño de su dormitorio. Su familia era de bastante dinero y tenía una tina propia, la cual comenzó a llenar, luego cerró la puerta con llave y me puso frente al espejo, comenzó a jugar con mis pezones mientras me dirigía una mirada descarada por el espejo, comprendí su juego y me puse detrás de ella, tocándome mientras la masturbaba con suavidad.

La tina se llenó y nos sumergimos ambas allí, ella comenzó a pasar el jabón por mi cuerpo, era algo tierno y sensual a la vez, nos besamos mientras nos lavamos mutuamente, dejando nuestra pasión aplacada por el momento y entregándonos a la ternura que significa estar con alguien.

Nos dejamos de ver porque conocí a una de mis perdiciones, y dejé de dedicarle tiempo, terminé con ella antes de serle infiel y terminó odiándome.

El primer amorsh

Escrito por ireneysusamores 10-12-2014 en Primer amor. Comentarios (0)

¿Qué mejor para el primer post que mi primer amor? 

Yo pequeña, 13 aprox, el mayor, 18 aprox. Típico sueño de niña estar con el tipo de 4to medio, pero aclaro que no fue eso lo que me motivó.

Yo ya había tenido unos cuantos antes de el, pero como se darán cuenta , dije amor, yo Irene amé a ese hombre dulce, fuerte, fugaz, mortal y eternamente. La historia comienza mas o menos así: 

*Recomendación de Irene para leer este post: Feeling Good

Voy rondando por los pasillos de mi liceo, pues para variar, no entré a clases luego de la primera hora en la que aprovecho de dormir, me siento en una banca a escuchar música y miro a mi alrededor, entonces lo veo : Alto, delgado, pelo largo y con ondas, no podría decir apuesto, leyendo concentrado una hoja destacada con el ceño fruncido. No puedo decir que fue lo que me llamó, pero a penas lo vi sentí que mi estómago se revolvía con furia y que debía luchar por no quedarme pasmada observando su cuerpo,sus manos, su pelo, mientras deseaba pasar mis dedos por él. Lo miro de reojo pero a penas lo hago siento una sonrisa a medio esconder la cual me sonroja y decido irme, pasando por su lado para cambiar de patio.

Pasan un par de días y es lo mismo, mirarnos de reojo, mismo patio, misma hoja destacada, pero este día marcará la diferencia, media hora después tocan el timbre y me muevo a mi sala, cuando salgo de ella subo las escaleras y sorpresa, viene bajando, haciendo una graciosa mueca. Río, el se sonroja y huye; luego utilizo la misma mueca para burlarme y llamar su atención a nuestro primer encuentro, el cae y me habla:

-Lo haces mal, pareces un conejo y era obviamente un dinosaurio- con una seriedad que choca con sus palabras y mirándome fijamente a los ojos. Irene se derrite, cae internamente frente a su voz, ante unas palabras ridículas que mueven todo mi mundo, y me doy cuenta que estoy loca por el.

Avanza el tiempo, comenzamos a saludarnos pero no mucho más, hasta que desesperada contrariamente a mi común comportamiento (ser la mujer que escapa y daña) me acerco a hablarle y preguntarle algo tan tonto como nuestras primeras palabras: ¿Por qué lees siempre la misma hoja?

Todo ha cambiado, compartimos una silenciosa declaración mediante nuestras miradas, y todo muy fugaz comienza a suceder: bromas, canciones dedicadas, conversaciones de nuestras vidas, caricias fortuitas que transmiten electricidad.

Me saltaré a la parte más hermosa y trágica de la historia, pues supongo que para ser el bloc de una ninfómana, esto es bastante aburrido.

Nuestro primer beso, fue algo hermoso, apasionado y triste: nos apretamos hasta fundirnos en los brazos del otro, temblando por la espera al fin concluida, y llorando, sin saber el otro por qué. Nuestros cuerpos sabían lo que venía, el se debía ir de la ciudad por meses.

Y ahí quedé yo, la chica insensible que solo pensaba en ella y en su placer, decide esperarlo.

Volvió, y obviamente seguimos juntos, nos amábamos, algo que nunca había sentido y luego nuestro amor se volvió físico, en su cocina primero, ambos besándonos desesperada y apasionadamente arrasábamos con todo a nuestro paso, olvidando a su hermana que estaba en la casa, olvidando a mi madre quién de seguro me estaría llamando, entregándonos a nuestro placer, quitándonos las ropas lentamente en una sensual danza que dejaba atrás a los tiernos amantes que se esperaron por meses.

Inmersos en nuestro mundo terminamos en el patio, donde llovía pero no nos importaba, las gotas caían sobre nuestros cuerpos calientes y solo nos importaba estar sujetos al otro hasta que de pronto ya agotados por nuestro amor nos encontramos en el suelo, mojados, respirando al mismo tiempo, medio vestidos y comenzando a tener frío.

Nos entramos y el cuidadosamente me quitó la ropa, me puse una camisa suya que me dejaba coquetamente descubiertas las piernas en el limite de lo censurable, olvidando el invierno, las llamadas de mi histérica madre y entregándome nuevamente a el.

Me tendí en su cama dejando que el me dominara por completo, descubriendo mis deseos y mi sexualidad, mientras el siempre temía llegar muy lejos y yo solo quería avanzar más; comencé a guiar sus manos por mi cuerpo, mostrarle que mis piernas son extremadamente sensibles a las caricias y dejándolo jugar con mi clítoris, temeroso aun de hacerme daño.Luego de que el se liberara y me diera placer de todas las maneras que el conocía e imaginaba, yo solo quería corresponderle, a pesar de no haber avanzado en esto antes, solo quería saber como se sentiría su pene en mi boca, si podría hacerle sentir lo que el hizo en mi.

Pero para mi sorpresa y decepción el no me dejó, así que con las ganas del momento me quedé, conformándome con masturbarlo y frotar nuestros cuerpos desnudos desatando aún más deseo.

Me fui a mi casa, y el resto de  nuestra historia no merece tantas lineas, solo resumir, que estuvimos juntos, sin dejarme cumplir mi fantasía, hasta que luego terminé con el por una estupidez.

Para la tranquilidad de la lectora, luego de terminar seguimos viéndonos y ahí logré mi objetivo con el, lo cual, aclaro, no me quitó mi amor hacia el. En estos momentos estamos separados, el con su novia, yo con mis amores, pero declarandonos periodicamente que aun existe tan fuerte como antes nuestro amor.